¿Qué sienten los padres con el crecimiento de los hijos?



Los distintos momentos evolutivos de nuestros hijos suelen resonar en nuestro mundo emocional. Así, la sacada de la mamadera, chupete, pañales, ingreso al Jardín, inicio de la escolaridad formal, menarca, tienen el potencial de activar en nosotros -los padres- nuestras propias emociones históricas sobre todo si han quedado atadas a situaciones difíciles. De ahí el nerviosismo y la excitación que muchas veces sentimos frente a los distintos pasos de los chicos y que en esas ocasiones solo atribuimos a la preocupación por cómo la situación impactará en ellos.


Estar atentos a nuestras propias emociones ayuda y mucho.

Actualizarlas, en la medida de lo posible, sirve para no confundir lo nuestro con lo ajeno y no poner en los chicos cosas que en realidad nos pertenecen.

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