La conducta de los chiquitos



No muerde al amiguito porque es loco.

No pega en el arenero porque es malo.

No arrebata el juguete porque es maleducado.

No sigue tus órdenes porque es desobediente.

No tiene rabietas para conseguir cosas.

No llora desconsoladamente para molestarte.

No guarda los juguetes para que vos lo hagas.


Y la lista podría seguir...

Hasta los 4 años (y más aún) muchas de las funciones que se necesitan para controlar impulsos y emociones, seguir órdenes, ser ordenado están en plena maduración todavía. Es una cuestión cerebral.


Así que:

No le digas que es malo.

No le digas que te vas a poner triste si pega.

No le des palmaditas para que aprenda.


No grites vos más que él para callarlo.

No le digas que no lo vas a querer más si se porta mal.

No lo amenaces con dejarlo si sigue así.

No lo mandes al cuarto a pensar. No sirve, solo junta bronca.

Los cucos no vienen, el hombre de la bolsa tampoco.


Nada de eso sirve, más bien entorpece la construcción de la autoestima y asusta.


Tené paciencia.

Entendelo, no puede hacer otra cosa.

Enseñale una y mil veces.


Y hacé mucho Ommmm para cargar energía que estos primeros años de los chicos suelen ser ruidosos, cansadores y estresantes.



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