El poder (negativo) de las comparaciones



Las comparaciones entre los chicos suelen provocar intensos sentimientos de disgusto en aquél que queda descalificado además de fomentar inútilmente la rivalidad entre hermanos. En vez de comparar, describamos.


¿Cómo hacerlo?


En vez de decir "Inés, ¿por qué no hacés como tu hermana que tiene el bolso ordenado?" que implica una comparación odiosa entre las chicas en la que una queda mejor parada que la otra, probemos describiendo: "Inés, tu bolso no está ordenado" sin ninguna referencia a las cualidades de la hermana.

Cuando nos limitamos a describir sin comparar obviamos rivalidades y confrontaciones indeseables.

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