Cuidado con tus pensamientos



Si pensás que tu chico es poco hábil para el deporte porque le costó la bici, porque le cuesta aprender a nadar y encima es torpe para correr, posiblemente llegues a la conclusión que lo relacionado con el deporte no es lo suyo.


Además -a grandes y chicos nos pasa- aquéllo que nos resulta difícil no nos divierte y lo dejamos... por eso advertís que está a disgusto cuando se enfrenta al deporte. "No hay caso (posiblemente concluyas) este chico no tiene el bichito del deporte, no es para él".


Este pensamiento te lleva y lo lleva a él a privilegiar otras actividades y, en consecuencia, tu chico cada vez se aleja más de la performance de sus pares por la falta de práctica. Si por casualidad se llega a exponer a una situación deportiva, el chico al ver su desempeño disminuído, confirma su hipótesis: "no soy bueno, esto no es para mí". ¡Zas! ¡creencia congelada que condicionará su conducta!


Se cierran puertas y oportunidades...


Si por el contrario, lo ayudas a considerar que las cosas pueden verse de otra manera, que la práctica y la dedicación lo ayudarán mucho, es probable que modifique su creencia y mejore sus logros.


Tiempo, dedicación, garra, son nuestros grandes aliados junto con una mente dispuesta a la apertura en todas las actividades y desafíos que nuestros chicos emprendan.



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