Aprovechemos para enseñar a tolerar la frustración

Si hay algo que esta cuarentena le está permitiendo a los chicos (¡y a los grandes!) es el aprender a frustrarse y por ende aprender a desarrollar, cultivar y entrenar esa habilidad tan importante que llamamos tolerancia a la frustración.



Pero, ¿qué significa tener tolerancia a la frustración? ¿quiere decir que al chico no le importe, por ejemplo, no poder ver a los amigos o a los abuelos? Todo lo contrario, significa que el chico probablemente se ponga triste, llore, pero simultaneamente va aprendiendo a "aguantar", a tolerar ese sentimiento, a controlarlo -aceptándolo- dentro suyo y a ensayar estrategias para mitigar el sentimiento, en este caso de tristeza y fastidio o rabia. Fíjense que nada tiene que ver con ignorar el sentimiento sino más bien, reconociéndolo y sufriéndolo se aprende a soportarlo cada vez más. Para aprender los chicos miran a sus padres: es preciso que sus padres le "presten" calma, mimos y paciencia para poder ir ejercitando esta habilidad, reconociendo las emociones en juego, proponiendo actividades proactivas (preparar una sorpresa para el reencuentro con abuelos y amigos, planear una fiesta, mandar dibujos), verbalizando las propias frustraciones (en la medida que sean comunicables a los chicos) y comentando las estrategias que se ensayarán para afrontar la dificultad.


La cuarentena está plagada de oportunidades para cultivar la tolerancia a la frustración y para que los propios padres sean modelos de esta habilidad que los chicos puedan imitar. No dejes de explorar estas posibilidades, tolerar la frustración es una enorme enseñanza para la vida. ¡Un gran activo para el día de mañana!



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