El estrés en los chicos durante la cuarentena

En estas épocas de confinamiento, el estrés o la posibilidad de caer en desborde o agobio durante algún momento de la jornada está a la orden del día. Esto es una realidad para los padres y para los chicos.



En los chicos el estrés se manifiesta a través de: aumento del nerviosismo, irritabilidad, mayor propensión a peleas, dificultades para conciliar el sueño, pesadillas, dolores físicos frecuentes, problemas gastro intestinales, dificultad para concentrarse en la tarea, llantos.


Algunas sugerencias para ayudar a los chicos a lidiar y disminuir el estrés

  • Moverse, bailar, hacer gimnasia si es posible diariamente. Aún en espacios reducidos es posible inventar ejercicios para desplegar la motricidad gruesa (caminar rápidamente en el lugar, saltar en uno y otro pie rítmicamente, mover intensamente los brazos).

  • Provocar la risa de manera frecuente mediante chistes o viendo una serie de bloopers. La risa es catártica y terapéutica en grandes y chicos.

  • Cortar papelitos, pueden ser diarios o revistas viejas. Bien chiquitos. Los escolares pueden escribir lo que les molesta en los papeles y luego romperlos y tirar a la basura sus preocupaciones.

  • Hacer ejercicios de relajación usando la respiración: el chico se acuesta boca arriba en el suelo, sillón o cama con un peluche en la panza (funciona también muy bien con un barquito hecho con papel) y debe inhalar por la nariz como si oliese una flor y exhalar como soplando velitas. Varias veces, observando cómo el peluche -o el barquito- suben y bajan con la panza, concentrándose en este movimiento por algunos minutos.

  • Usar el color en los dibujos para expresar las distintas emociones (por ejemplo rojo para la rabia, azul para la tristeza, verde para la alegría). El chico elije su gama y lo plasma en su dibujo de acuerdo a cómo se sienta.

  • Enseñarles a hacer visualizaciones; expliqué la técnica en un post anterior.

  • Disminuir (aunque sea solo un poco) el uso de las pantallas; realmente ayuda.

  • Insistir en que duerman la cantidad de horas necesarias por edad.

Agucemos nuestra imaginación para cuidar y proteger el mundo emocional de los chicos cuando los vemos sobrecargados.

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